A 10 años de la crisis financiera mundial del 2008

Generalmente se piensa que con la caída del legendario banco de inversión Lehman Brothers en septiembre del 2008 se dio inicio oficial  a la crisis financiera mundial. No obstante, el verdadero inicio de la crisis se produjo exactamente hace 10 años con la declaración de quiebra del banco de inversión Bear Stearns, que fue adquirido a precio de “vaca muerta” por el gigante financiero JP Morgan Chase.
    
A pesar de que varias personalidades del mundo financiero habían alertado sobre la inminente implosión de la burbuja de las hipotecas subprime convertidas en derivados tóxicos, la avaricia y la falta de regulaciones dieron paso a una de las peores debacles financieras de la era moderna.
    
Tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, y tras la crisis de las puntocom, la Reserva Federal resolvió bajar las tasas de interés a niveles extremadamente bajos. Ya antes, en 1999, el gobierno de Bill Clinton decidió eliminar la ley Glass Steagall, que establecía una serie de regulaciones a los bancos de inversión y su involucramiento con los bancos comerciales.
    
Con márgenes de beneficios tan estrechos y con un mercado desregulado, a los bancos comerciales se les ocurrió otorgar créditos hipotecarios de alto riesgo de impago, y al mismo tiempo aumentar sus volúmenes de desembolsos. Como se les acababa el dinero para seguir con el festín de préstamos subprime, decidieron convertir sus carteras de crédito en paquetes de hipotecas llamadas Mortgage Back Securities (MBS), que fueron vendidos a todos los demás bancos del mundo a través de los bancos de inversión.
    
No contentos con esto, y con la idea engañar a las agencias de calificación de riesgo, los MBS fueron convertidos en otro tipo de  derivados, ahora organizados en tramos o “tranches” de préstamos en orden de menor riesgo de impago hasta alto riesgo de impago, mejor conocidos como Collaterized Debt Obligations (CDO), los cuales a su vez eran garantizados por una especie de permuta de seguro contra impago conocidos como Credit Default Swaps (CDS)
    
El sistema financiero incumplió sus funciones básicas de gestionar el riesgo, asignar el capital y movilizar los ahorros. Al contrario, fueron imprudentes, magnificaron el riesgo fomentando el endeudamiento excesivo.         

Lamentablemente, las innovaciones financieras propiciadas por Alan Greenspan fueron concebidas para evadir las regulaciones y la fiscalización. 
    
Para comienzos del 2007, el precio de las viviendas empezó a caer, muchos de los deudores sub-prime se dieron cuenta que estaban pagando por sus casas más de lo que valían, por lo que dejaron de pagar sus cuotas, por lo tanto ya nadie quería comprar MBS o CDO, y quienes los poseían no pudieron venderlos.
    
Los depositantes de los bancos que prestaron dinero a los bancos norteamericanos vieron esfumarse sus ahorros.             

Los bancos empezaron a desconfiar unos de otros y dejaron de prestarse dinero entre ellos, por lo que se quedaron sin recursos para operar
    
Como las familias empezaron a sentirse muy apretadas por el pago de la hipoteca, fueron menos al supermercado y a las tiendas. Esos negocios lo notan porque bajan las ventas y por ende compran menos mercancías a sus suplidores y a estos les empieza a sobrar personal, despiden empleados, lo cual aumenta irremediablemente la tasa de desempleo y se incrementan los niveles de pobreza. 
    
Tras la debacle, el gobierno de Bush, tuvo que rescatar a los bancos con una inyección de US$700,000,000,000.00 para evitar una catástrofe financiera. La verdad que tanto dinero orientado a salvar el pellejo a banqueros irresponsables y nada en concreto se estableció para evitar que millones de personas perdieran sus casas y sus ahorros. Por eso, que nunca debemos olvidar lo ocurrido y estar siempre vigilantes a las acciones desmedidas de los codiciosos grupos financieros.

Por: Manuel Fernández – Asesor Financiero

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